Columnas 19 Hilda Izaguirre julio 21, 2026
En la vida hemos escuchado muchas palabras que se quedan con nosotros y forman parte de ella, a pesar de no saber concretamente su significado. Nos adueñamos de sus sonidos y a cada una le otorgamos gestos como complemento de nuestra identidad. Y es que la identidad que construimos puede ser tan moldeable, que nuestro lenguaje se modifica de maneras increíbles. Existen muchas palabras importantes e interesantes alrededor de todo el mundo, personalmente, mis palabras favoritas son aquellos nombres propios, pues nombrar a alguien es reconocerle como único e irrepetiblemente valioso; sino pensemos en cómo conocemos tantas personas con nombres distintos que aunque suenen muy similares pueden escribirse de muchas formas y pueden combinarse, así como las emociones. Que tengan nombres universales no quita lo diversa que es la manera de experimentar cada una desde una perspectiva personal. El nombre es fundamental para el lenguaje, siendo este un elemento indispensable para las culturas.
La población latinoamericana se caracteriza por las extensiones de su lenguaje, a tal que tenemos múltiples palabras para referirnos a una sola cosa, unido esto, los latinoamericanos somos mundialmente conocidos por hablar mucho y es que, ¿Cómo no vamos a hablar mucho si sentimos mucho? No es que las demás personas en el mundo no lo hagan, sino que nosotros nos apropiamos de lo que sentimos y lo expresamos a cómo dé lugar. Pese a ser una cultura que siente tanto, también somos una cultura que guarda mucho. Históricamente hemos sido inculcados en que demostrar vulnerabilidad es sinónimo de debilidad, sin embargo, nuevas generaciones hemos descubierto que en la vulnerabilidad hay mucha riqueza y calidez humana, que nos permite reconocernos parte de un todo constituido de diversas historias de vida. Así que les propongo un trato, intentemos sentir más, pero no sólo esto, sino darle un nombre a lo que experimentamos y para que no viva solo en la máquina perfecta (el cerebro), resignifiquemos.
Y es que la vida es práctica, adueñarnos de lo que sentimos es una rebelión interna para adquirir conciencia ante la perpetua incertidumbre, la vida y su lenguaje como mecanismos de afrontamiento que nos acerquen a aceptar los desafíos por muy complejos que parezcan. Comprendiendo la vida como un paisaje compuesto de emociones que se traducen en lenguajes que nombran y dan significado a la experiencia de transitar esto que somos. Que estos lenguajes nos enseñen a leer el mundo más allá de nuestras experiencias. Sentir, nombrar y resignificar, que aquello que ya hemos nombrado pueda traerse de nuevo, esta vez con un significado más sentido y profundo.
Que la vida sea precisamente esto, experimentar situaciones que nos muevan a nombrarlas como aquellas que nos transforman en quienes somos y nos impulsan a continuar siendo parte del horizonte que día a día construimos como un paisaje que nos deje sin aliento, ya sea por las pausas para contemplarlo o por los tropiezos que nos ayudan a conocer mejor el camino. Sentir, nombrar, resignificar y hacerlo una y otra vez, como un hábito para sentir la vida con un propósito lleno de significados; construir un concepto de quienes somos, empoderarnos de él y darnos la oportunidad de transformarlo cada vez que podamos.
Quizás la vida no se trata sólo de buscar o encontrar las palabras perfectas para describirnos, sino del coraje que implica nombrar y dar voz a aquello que vivimos y sentimos para contar nuestra historia.
Que cada significado nuevo que nos damos sea una expresión genuina de quienes somos. Personas que sienten, nombran y resignifican, otra vez.
Etiquetado como:
cultura opinión sociedad
Sobre el autor call_made
Psicóloga infantil, con experiencia en el área social y educativa, realizando distintos proyectos sociales como iniciativas para el bien común. Voluntaria y asesora de iniciativas juveniles para fomentar hábitos ambientalmente amigables, concientización sobre la salud mental y bienestar integral. Me apasiona escribir sobre educación, salud mental, dignidad humana y justicia social, combinado con un sentido de valoración por el arte como expresión de identidad y cultura. Soñadora a tiempo completo.
¿Quieres publicar o que nos demos cuenta de algo? Escríbenos a times@cipotes.org
Es la revista digital de Cipotes Honduras, enfocada en noticias, análisis e información de interés para la juventud. Combina periodismo, opinión e investigación sobre temas sociales, ambientales y de desarrollo.
© 2026 Cipotes Honduras. Todos los derechos reservados
ORGANIZACIÓN NO GUBERNAMENTAL CIPOTES HONDURAS No. 2026000044
✖
Are you sure you want to cancel your subscription? You will lose your Premium access and stored playlists.
Volver Confirme la información
✖
Sé el primero en dejar un comentario