Columnas 11 Dicson Flores julio 21, 2026
Hablar sobre la trata de personas es un tema complejo, por no decir peligroso, en cualquier parte del mundo, ya que esta problemática surge desde lo micro hasta lo macro. Puede iniciar en la familia, con una amistad, en una relación de noviazgo; en relaciones con personas de poder económico, político, religioso y social, hasta involucrar a gobiernos locales y organizaciones criminales. En Honduras dicha complejidad aumenta debido a tres factores clave: el desconocimiento, la desinformación y la censura o secuestro de la narrativa.
El desconocimiento surge de desviar nuestra mirada hacia temas que creemos que son “más importantes” que otros, o que simplemente “no suceden aquí en nuestro país”. Según la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas de Honduras, la trata de personas es: la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, fraude, al engaño, abuso de poder, con fines de explotación. Esa explotación incluirá explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos (CICESCT, 2023).
Según datos oficiales de la CICESCT (CICESCT, 2025) para el año 2024 se atendieron cuarenta y nueve (49) víctimas rescatadas y para el año 2025 la cifra ascendió a noventa y seis (96) víctimas rescatadas de Trata de personas (CICESCT, 2026). Desde el año 2024 hasta el año 2025 hubo un aumento aproximadamente del 95% en el número de víctimas rescatadas. Debemos tomar en cuenta que las cifras son publicadas por entidades que trabajan día a día luchando para contrarrestar y detener este flagelo; sin embargo, la realidad se vuelve escalofriante cuando nos damos cuenta de que las cifras no necesariamente representan el total de posibles víctimas de las cuales no se tienen reportes, denuncias o conocimiento.
La realidad se vuelve cruel e injusta para aquellos que integran involuntariamente las filas de la “nueva mercancía” que estructuras criminales, redes de trata e incluso hasta sus familiares ponen a disposición de ricos y poderosos. Por eso necesitamos conocer esta problemática agudizante, para poder tener un panorama real de lo que sucede a nuestro alrededor y así ser capaces de formarnos un criterio propio que nos lleve a la búsqueda de justicia y equidad.
Por eso es importante lo que comunicamos a través de nuestras plataformas ya que en Honduras la desinformación ocurre cuando los medios de comunicación no “comunican” con veracidad los hechos o confunden los términos y minimizan el impacto que este delito tiene en nuestra sociedad.
De acuerdo con la CICESCT (CICESCT, 2023) existen al menos once modalidades conocidas de Trata de personas, que se diferencian del término «Tráfico ilícito de personas», el cual se refiere al cruce ilegal de fronteras y que no corresponde al delito de Trata; algunas personas lo confunden debido a que suelen tener similitud, sin embargo, se diferencian en dos aspectos clave. En primer lugar, el tráfico ilícito suele darse bajo condiciones de consentimiento por parte del migrante mientras que la trata de personas suele darse por coacción, amenaza o abuso. Y en segundo lugar, el tráfico ilícito suele tener como fin la llegada de los migrantes a sus destinos, mientras que en la trata de personas el fin es la explotación de las víctimas para generar ganancias.
Conocer la diferencia y mantenernos informados es una herramienta poderosa para luchar contra este tipo de delitos ya que una de las principales causas por la que la trata de personas no se visibiliza tal y como es, cruel e inhumana, es debido a la censura o secuestro de la narrativa por parte de personas, entidades y gobiernos, que buscan por todos los medios posibles evitar que se conozca la realidad de lo sucia y depravadas que son sus intenciones y acciones, mientras que son miembros de redes y defienden a sus integrantes a través del abuso de poder, confianza y autoridad.
Cualquier persona sin importar su raza, género, edad, nivel socioeconómico o educativo puede convertirse en una víctima más. Puede que este no sea el tipo de contenido más popular o fácil de digerir, pero mi intención es sembrar una espinita en vos con la esperanza de que podás abrir los ojos, logrés mantenerte atento a tu alrededor y alzés la voz en favor de aquellos que han sido silenciados.
Si tenés conocimiento de un posible caso de trata o creés que alguien está siendo víctima te insto a denunciar anónimamente al número de CICESCT 3399-4699 o al 911.
Recuerda que voltear la mirada hacia otro lado no hace que el problema desaparezca.
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acción decisiones empoderamiento juvenil
Sobre el autor call_made
Licenciado en Mercadotecnia, desempeñándose como Diseñador Gráfico con más de 4 años de experiencia creando contenido visual que transmite, conecta y genera resultados. Es una persona apasionada por la escritura, la lectura y la expresión creativa. A lo largo de su trayectoria ha participado en proyectos enfocados en el bienestar comunitario. Cree firmemente en el poder transformador la Palabra de Dios al mismo tiempo que promueve una vida basada en perseverancia animando a las personas a no darse por vencidas y así poder alcanzar sus metas.
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