Existenciales.
Cuando atendemos el cuerpo, aprendemos a estar presentes. Y cuando estamos presentes, dejamos de vivir en automático. Y cuando salimos del automático, empezamos a elegir. Y elegir, en sí mismo, ya es una forma de fortaleza. Cuidar el cuerpo no nace del miedo, sino del respeto. No es huir del desgaste, es reconocer el valor de seguir aquí. Es entender que la energía no se exige: se construye. La fragilidad no es una falla del sistema humano. Es su condición más honesta. Y cuando la aceptamos, dejamos de pelear con nosotros mismos. Un cuerpo escuchado se vuelve aliado. Un cuerpo cuidado sostiene la mente. Una mente sostenida puede imaginar, crear y avanzar con claridad. Hay jóvenes que no están perdidos. Están despiertos. Y despertar, a veces, incomoda más que dormir. Por eso buscan algo distinto: […]