Una sociedad egoístamente ciega
Hay contradicciones tan normalizadas en nuestra sociedad que ya casi no las vemos. Una de las más evidentes es la forma en que muchas personas afirman amar la creación mientras desprecian la vida que tienen frente a sus ojos. Vivimos en un país donde abundan las expresiones de fe. Las iglesias se llenan, los mensajes religiosos se comparten a diario y las referencias a Dios forman parte de las conversaciones cotidianas. Sin embargo, al mismo tiempo, observamos con preocupante frecuencia cómo se maltrata a los animales, cómo se destruyen ecosistemas por comodidad o indiferencia y cómo el sufrimiento de otros seres vivos es reducido a una simple molestia o, peor aún, a una broma. Resulta difícil ignorar la incongruencia. ¿Cómo puede una sociedad afirmar que toda vida es sagrada y, al mismo tiempo, actuar como si la vida de […]