Raíces que no se rinden: el legado indígena en Honduras
Mucho antes de que existieran los telescopios modernos, los mayas de Copán ya leían el cielo con una precisión que hoy sigue asombrando a los astrónomos: calcularon la duración del año solar y los ciclos de Venus con un margen de error que la ciencia moderna apenas logra igualar, y grabaron ese conocimiento en piedra, en la Escalinata de los Jeroglíficos, el texto maya más extenso jamás inscrito. A pocos kilómetros de allí, en la Mosquitia, los pueblos misquito y tawahka todavía custodian uno de los pulmones verdes más grandes de Centroamérica, un territorio que conocen y protegen con un dominio del bosque que ninguna universidad les enseñó. En la costa caribeña, la lengua y los tambores garífunas reconocidos por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad renacen cada noche en la punta, […]