Por qué la lectura nunca estuvo destinada a ser un acto solitario
Muchas personas imaginan la lectura como algo silencioso y solitario: una persona, un libro y el resto del mundo desvaneciéndose alrededor. Durante mucho tiempo, esa ha sido la imagen de lo que se supone que es leer. Pero mientras más leo, más convencida estoy de que la lectura nunca termina en la última página. Leer es, sobre todo, una forma de compartir. Compartimos ideas, emociones, preguntas e incluso partes de nosotros mismos. Un libro se convierte en una conversación cuando hablamos de él, cuando subrayamos una frase que nos cambió, cuando recomendamos una historia o cuando escribimos sobre algo que permaneció en nuestra mente mucho después de haber terminado de leer. La lectura encuentra su propósito más profundo cuando deja de vivir únicamente en nuestra mente y comienza a vivir también en el corazón de alguien más. También creo […]