El mundial como negocio antes que como deporte
El fútbol nació en las calles. No necesitó más que una pelota y un terreno vacío para convertirse en el deporte más popular del planeta. Esa accesibilidad radical, esa democracia sin árbitros ni estadios, fue la que le dio identidad: era el deporte de los obreros, de los inmigrantes, de las familias que no tenían nada más que un domingo libre y ganas de jugar. Los primeros clubes modernos los organizaron trabajadores, no empresarios. El primer Mundial fue una fiesta modesta. Nadie imaginó que algún día eso que se jugaba en los potreros terminaría siendo el espectáculo más caro de la historia. Ese día llegó. La Copa del Mundo 2026, organizada entre Estados Unidos, México y Canadá, es el evento deportivo más grande jamás realizado: 48 selecciones, tres países anfitriones, millones de fanáticos en todo el planeta. Y también […]